Everything is connected with everything else. However, for every single truth (or assumed as verity), there is a "transversal" one. All these transversal truths constitute the contradictions of modern life.

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Monday, November 20, 2006

El paso a la madurez [update]

Quizá cuando una empieza a tender hacia la coherencia, dejando de lado el ideal, es que quizá haya entrado en la madurez. 
Enlanzando con el post anterior y como dije hace tiempo, citando a Turgueniev:

la juventud no radica en hacerlo todo, sino en pensar que todo lo harás.


Se quebró. Paco habló de su obsesión por el tránsito de la juventud a la madurez, del "making of a man". ¿Recuerdas dónde? Aquí y aquí.

Wednesday, November 15, 2006

coherencia

La vida no debe tender al ideal.
Debe tender a la coherencia. 

Friday, November 10, 2006

Gol de Sócrates


Marca Sócrates a centro de Arquimedes.
via Boulesis.boule.com

Tuesday, November 07, 2006

Savater y los blogs, la razón y las ideas

"No, el vaivén de las Ideas no cesa ni se amortigua. Al contrario, la web y sus blogs innumerables lo han acelerado hasta lo vertiginoso. Como cualquiera puede colgar sus criterios o dicterios en la red, hay una generación que supone que todos valen por igual. La necesidad de argumentar las opiniones es vista como una especie de culpable elitismo: tengo tanto derecho como cualquiera a decir lo que pienso... pero nadie puede exigirme que lo fundamente, eso queda para los empollones o los que quieren comernos el coco. Cada día pueden nacer cien fórmulas distintas para designar una broma sociológica o un capricho estético, interesantes sólo momentáneamente por razones comerciales en el gran Mercado electrónico. Y apenas es imaginable guardar un instante para escuchar a Marco Aurelio, que nunca tuvo mail, cuando dice: "Quien ha visto desde el alba a la noche un día del hombre, los ha visto todos".


Fernando Savater, en Babelia

 

Ideas que mueven el mundo

Esta semana ha venido en elpais.es un especial dedicado a las Ideas que mueven el mundo dentro de su suplemento cultural Babelia: Choque de civilizaciones, el fin de la historia, la revolución de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación...
Merece la pena ser desgranado poco a poco. Además está hecho por autores de cabecera de muchos conocidos y amigos: Savater, Amelia Valcárcel, Elorza, Ramoneda, Estefanía, J. L. Pardo etc...

Wednesday, November 01, 2006

El uso moral de la memoria, por Castilla del Pino

 En su momento no colgué este artículo excelente de uno mis autores de refrencia en el plano moral e intelectual de la dictadura española, 
el psiquiatra Carlos Castilla del Pino
Sus dos libros de memorias son absolutamente excelentes: "Pretérito Imperfecto
y "La casa del Olivo". El discurso lo retomo por una entrada que ha hecho Miguel en su bitácora: Boulésis.com: sobre el peso y el poso de la lectura.
Como me dicen allí que el enlace al artículo de Castilla es de pago, pues aquí lo tienen:

El uso moral de la memoria, de Carlos Castilla del Pino en El País

Los seres humanos se definen por lo que hacen y se les recuerda por lo que hicieron. Hay quien actúa con el solo propósito de dejar memoria de su existencia. La razón profunda de este comportamiento es que ser recordado es una forma de existencia, en vida pero también después de haber vivido. Sólo cuando se es olvidado por aquellos que nos recordaban, o cuando éstos han perecido, se puede afirmar que inexistimos. Por eso, aunque no podemos tener experiencia de lo que será el olvido en que quedaremos sumidos después de nuestra muerte, no lo deseamos de ninguna manera.

Aquellas actuaciones por las que se es recordado por un tiempo mayor o menor se llevan a cabo mientras vivimos (los muertos no hacen nada por ellos mismos). Si algunos de éstos merecen ser recordados, los que aún viven son los que han de hacer que se les recuerde. El olvido sella la muerte de todo ser que alguna vez existió. Por el contrario, sobrevive mientras se le recuerde.

La conciencia de que tenemos la responsabilidad de hacer que sigan existiendo aquellos que ya muertos juzgamos que deben sobrevivir, se trata de subsanar de muchas maneras. Habitualmente con el luto (ya en desuso), la placa conmemorativa, el busto, el nombre de una calle o hasta una estatua ecuestre. También, y quizá lo mejor de todo, un montón de páginas como esta que el lector tiene en sus manos y no podrá abandonar. De esta forma, alguien murió, otros que lo recordaron morirán también, pero antes lo harán recordar a los demás. El sentido de la expresión, ya acuñada, "derecho a la memoria" va en esta dirección. Significa el reconocimiento del derecho a ser recordado a los que se les negó esa posibilidad. Pero si ya no existen, otros pueden, y en ocasiones deben, demandarlo por él. De este modo, la exigencia del derecho a la memoria se convierte en un problema moral para los que sobreviven. El vocablo "memoria" tiene en estas páginas, primero el significado de recordar, y segundo del deber de recordar para informar de lo recordado a los que vienen después, de manera que se constituya en ellos en recuerdo de los recuerdos de los demás. "Recuérdalo tú y recuérdalo a otros", que decía Luis Cernuda.

La memoria es un instrumento de que dispone el sujeto para su actuación en la realidad. De tal instrumento se hace un uso muy vario, pero en el fondo subyace un componente moral. Podemos desde luego usar la memoria, como cualquier instrumento, para el bien o para el mal. La función de la memoria está intrínsecamente ligada a una de las características del sujeto: su dependencia del pasado, la imposible abdicación de su pasado, del saber indeclinable que uno es lo que "ha ido siendo" hasta ahora, momento, el de ahora, en que también "se está siendo" y que se añadirá a los que le precedieron. Así nos reconocemos en tanto que sujetos, esto es, entidades con experiencias de vida vivida, sujetos con historia (la nuestra), o más exactamente, con biografía. Por eso, la evocación tiene una estructura narrativa. Evocar es contar (o contarnos), de palabra o por escrito. Lo dramático de algunas evocaciones es que no pueden ser contadas a falta de palabras. En ocasiones, hay un décalage entre lo vivido y lo contado, hasta el punto de que contar es reconocer simultáneamente nuestro fracaso como narrador. Es mi convicción que el suicidio de Primo Levi derivó de su conciencia de la imposibilidad de decir la experiencia en Auschwitz. Y sin ese desenlace, la misma que experimentó Kertész.

¿Por qué es moralmente imprescindible esta tarea? Lo sabemos por nosotros mismos. La memoria es personal, como lo son los hechos que se recuer-dan, porque personal fue la experiencia del hecho cuando se vivió. Somos porque se ha hecho en nosotros nuestra historia, elaboración y reelaboración de nuestro pasado. La memoria es la condición necesaria para el logro de nuestra identidad, vocablo que, despojado de toda connotación moral, significa ser alguien, responder asimismo a la pregunta de quién soy (si se la hace uno a sí mismo) o quién es (si la hacemos respecto de otro). Somos, pues, porque tenemos memoria; es más, somos nuestra memoria. He aquí, a continuación, una demostración empírica de este aserto.

El número de longevos ha aumentado tan considerablemente en la actualidad que deben quedar pocos sin experiencia vivida de enfermos de Alzheimer. Esta enfermedad constituye un experimento natural (como decía Claude Bernard de cualquier enfermedad) que nos hace ver cómo gracias a la memoria se construye nuestra identidad; y a la inversa, cómo la pérdida paulatina de la memoria disuelve la identidad. El paciente de Alzheimer que no recuerda al hijo que tiene delante no se sabe ya padre de él; cuando ya no recuerda haber sido médico o albañil no sabe la identidad social que mantuvo; y, al fin, si vive aún como para no recordar su nombre, no sabe quién fue, es decir, ha dejado de ser, no es ya (aunque aún vive). Su identidad se ha disuelto. Podemos decir quién fue (hablo desde el punto de vista psicológico, no jurídico), pero eso es función de nuestra memoria de él, no de la de él, que ha desaparecido. La memoria nos da, como decíamos antes, conciencia de que existimos y, con ello, de identidad. Mi memoria soy yo. En el estadio final del Alzheimer se dice de él que "vegeta", es la muerte del enfermo como sujeto, la disolución de su conciencia autobiográfica, aunque persista, sin embargo, la vida biológica que la hizo posible hasta entonces (circulación, respiración, metabolismo, es decir, las funciones autonómicas). Los que le conocimos y le recordamos somos los que sabemos quién fue. Tanto el enfermo ya totalmente demenciado por el Alzheimer cuanto el que ya pereció, sobreviven, pues, en nuestra memoria. Lo repito: una vez que uno muere sobrevive si sobrevive en el recuerdo de los demás. Cuando todos los que nos recuerden perezcan, hemos muerto definitivamente. Lo que significa que tener memoria del otro, recordarlo, es dotarlo de existencia. Todos ansiamos sobrevivir aquí -que se sepa, no hay ningún otro sitio donde esto pueda tener lugar-, y eso sólo podemos lograrlo en la memoria de los demás. Es lo que demuestra Agustín Santos, un superviviente de Mauthausen, cuando, refiriéndose a la muerte de Azuaga, su compañero de evasión, dice: "Su muerte engendró en mí la voluntad tenaz de sobrevivir a aquel infierno, para poder contar al mundo las muertes de tantos Azuagas". De esta manera, y en alguna medida, los ha hecho inmortales. En puridad, lo de "inmortales" es una metáfora. Ellos no son inmortales, somos nosotros los que los hacemos, se hacen inmortales en nosotros. No hay, pues, inmortalidad; hay memoria. Ésta es la misión de "los que venimos después" en la sobrevivencia de aquellos a los que se les hizo morir, y de tal manera que, de hecho, de muchos de ellos (en el anonimato) podría decirse que es como si no hubieran existido.

La implacable dictadura franquista duró tanto que muchos de los que la padecieron, incluso muchos que supieron del padecimiento del padre, la madre, el hermano o el vecino, murieron sin poder ofrecernos su versión, porque mientras vivieron estaban obligados al silencio. Y si bien una experiencia singular rara vez es útil para la construcción de lo que llamamos Historia, es irreemplazable para saber del drama, esto es, de la Biografía. Cuando hablamos de la recuperación de la memoria histórica, un apartado fundamental de la misma es la constancia ¡cuando menos! de los nombres y apellidos de los que vivieron el drama. No hay otra forma de subsanar, aunque en mínima parte, la oquedad dejada por aquellos a los que se hizo desaparecer, de muchos de los cuales no sabríamos siquiera que existieron. Éste es el fundamento moral del recordarlos.

Carlos Castilla del Pino es psiquiatra.
Via elpais.es



Thursday, October 26, 2006

Perfil del ciudadano (y 2)

Esta es otra definición de ciudadano que me gustó cuando lo leí el pasado 16 de agosto en Guardamar:

Entiendo que el buen ciudadano es aquel que sabe hacer uso de su libertad, se conduce de acuerdo con las reglas vigentes, ha excluido la solución violenta de los conflictos, es capaz de argumentar y pactar los desacuerdos, asume las consecuencias de sus acciones, valora y acepta la autoridad aunque esté siempre vigilante de sus decisiones, puede ponerse en el lugar de quien no tiene sus mismas convicciones y cuida el medio tanto como se preocupa por la relación con los demás. Esas cosas -repito- son condición necesaria para pensar siquiera en ser un buen ciudadano. 

Es de Francisco J. Laporta (elpais.es)

Tuesday, October 24, 2006

Perfil del ciudadano



Recientemente en una emisora de radio me pidieron que formulase una síntesis del concepto de ciudadano. Les dije lo siguiente: "El ciudadano es la persona que vive en una sociedad abierta y democrática. En las sociedades cerradas y autoritarias viven súbditos. Acepta los valores, los principios, la dignidad de todos y los derechos humanos, y participa de la vida política y social. Rechaza el odio y la dialéctica amigo-enemigo y se relaciona con los demás desde la amistad cívica. Distingue la ética privada de la pública, que es la propia de la acción política y que fija los objetivos del poder y de su Derecho y la libre acción social. Puede ser creyente o no creyente y defiende la Iglesia libre, separada del Estado libre. Es respetuoso con la ley, tolerante, libre de discrepar desde las reglas de juego de la Constitución y desde la aceptación del principio de las mayorías. La condición de ciudadano se fortalece con la educación y es una responsabilidad central del Estado y de la sociedad".

Gregorio Peces Barba, en elpais.es


Tuesday, October 17, 2006

ZP y la izquierda


 "Zapatero es el primer Presidente de izquierdas desde la democracia"


Juan José Millás, entrevistado en Antena 3

Se ha hablado, aunque no suficiente, de las pocas entrevistas que el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha ofrecido a la prensa. Millás le ha hecho tres: una antes de entrar en Moncloa, y dos ya estando en el poder. Son absolutamente luminosas para enteder la personalidad de este enigma que es ZP.
La cuarta fuente, más fundamental si cabe, es la entrevista realizada en Claves de Razón Práctica por Paolo Flores d'Arcais, sobre la que he escrito un breve ensayo que pondré en la red en breve.

Hay que matizar las palabras, sin embargo, de Millás: Zapatero es relativamente conservador en lo económico. Es en lo social donde se ha revelado de izquierdas. Pura socialdemocracia.

Monday, October 09, 2006

Nosotros y la tribu: el sentimiento de pertenencia al grupo

Enlazando con el comentario del otro día, sobre la triple humillación humana, me gustaría hacer otro en relación directa con aquél. El desencadenante ha sido una pequeña disertación entre si los fans de Star Trek son trekkies o trekkers, y el sentimiento de pertenencia que a ambas sagas es generado en el individuo. Jesús y Luis, han terciado el asunto haciendo referencias a un bonito chiste 
que nos saca de dudas.
Pero mucho más interesante, enlaza Jesús a un artículo de Fernando Savater que bien merece la pena leer sobre el tema. Su subtexto, efectivamente, es el nacionalismo vasco y el español, y por ende, todos los nacionalismos y expresiones similares.
Pero podemos ir un poco más allá: Kant, (cita aproximada, fuente olvidada) dijo:
Sólo existe ilustración o tribu

de alguna forma, era un intento de acabar con el mito generado entorno a tantas disputas de raza, religión, país, nacionalidad, etc... sólo existe la razón, que nos lanza el mensaje ilustrado de "todos somos iguales y tenemos los mismos derechos". El que uno haya nacido en Cuenca, en Bilbao o en Flix es lo de menos. el sentimiento de pertenencia tiene la profundidad de un cenicero: "soy del Real Madrid, soy cristiano, soy..." siempre andamos a vueltas con Machado, del que dejé aquí ya uno de los primeros post:
"Nadie es más que nadie, porque, por mucho que valga un hombre, nunca tendrá valor más alto que el valor de ser hombre".

cuánto nos falta todavía...

Sunday, October 01, 2006

La triple humillación del narcisismo humano


Freud merece ser recordado en la historia de la filosofía por múltiples motivos, el primero de ellos quizá por esa concepción del sujeto como “sujeto escindido”, la ilustración oscura.
En Una dificultad del psicoanálisis Freud comenta que la investigación científica ha infligido tres graves ofensas al narcisismo de la raza humana.
Habló así de Copérnico, de Darwin y de sí mismo como "los tres grandes insultadores de la humanidad".

Lo cierto es que esa triple humillación también ha ejercido una poderosa influencia sobre mí.

La primera, la ofensa cosmológica, de Copérnico: el heliocentrismo, la Tierra desplazada de ese centro del Universo: no hay, por tanto, pueblo elegido y la Tierra es convertida en un planetucho de los millones que existen en la Galaxia.

La segunda, la ofensa biológica de Darwin: compartimos tronco común con el resto de los homínidos; somos producto de una evolución, azarosa, si me lo permiten, destronando así al hombre del puesto excepcional entre los seres del planeta al emparentarlo con las demás especies animales.

Pero quizá la ofensa más grave desde el punto de vista racional sea quizá la del propio Freud: la ofensa psicológica: desmantela la humana ilusión de ser dueños de nosotros mismos, mostrando la determinación inconsciente de nuestros pensamientos y actitudes; el nosce te ipsum es una entelequia; el sujeto es oscuro: no puede llegar a conocerse a sí mismo.